Se el Milagro


¿Ustedes creen en los milagros? Creo que les desbaraté el pensamiento con esa pregunta. Pero la pregunta es en serio. Quiero que mantengan esta pregunta en su cabeza mientras lean este artículo. Hoy les vengo a contar precisamente eso: UN MILAGRO.

Hace siete años conocí a quien es hoy mi socia en el negocio de las camisas. Ingresé al Ministerio Público y esta persona llegó en enseñarme cómo manejar la oficina y los archivos que estaba recibiendo. Tímida y callada, me explicó con diligencia como manejar cada asunto. Fue tanto lo que me explicó que no entendí nada. Siete años después, todavía me reclama una correspondencia que se vio momentáneamente extraviada durante mi manejo de dicha oficina. Nunca pensé que aquella persona que llegó humilde y responsablemente a enseñarme tantas cosas, hoy sería alguien imprescindible para mi. Su nombre es Carola.

Después se siete años, la vida ha cambiado mucho. Hemos cambiado de oficinas, jefes, puestos, expedientes y, lo más importante, de maneras de pensar. Hemos crecido mucho. Pero hoy, no les hablaré de mi crecimiento, si no como Carola ha crecido, ha cambiado y está brillando de una manera que, si me hubieran preguntado siete años atrás, JAMÁS lo hubiera creído.

Carola es una persona con un corazón gigantesco, del que muchísima gente se ha aprovechado. Ella ha sido el soporte de sus 4 hermanos, de sus 10 sobrinos y de su mamá, toda una vida. Su corazón es tan grande que se ha rehusado gustos con tal de sacar adelante a los suyos. Me parece un acto de amor y desinterés enorme. Sin embargo, el negarse tantas cosas para que otros crezcan siempre trae repercusiones. Al conocer a Carola, ella no esperaba mucho de la vida. Estaba cómoda en el trabajo de secretaria de más de 15 años. Vivía con lo que ganaba y lo que ganaba iba para todos los incendios que ella ha tenido que apagar a lo largo de su vida. Cada vez que que esta loca (yo) le decía algo, Carola se cerraba. Me decía que “NO”. Discutíamos, peleábamos y me enojaba porque ella no me hacía caso. No sé si era miedo a crecer o todo lo que se había reprimido en la vida, pero NUNCA me hacía caso. Se trababa. O sea, estoy de acuerdo que habían locuras que estaba bueno que no me siguiera hasta el barranco, pero tantas otras no estaban tan malas.

Siempre supe que ella podía ser mucho más. Que podía hacer todo lo que se propusiera. A rastras, y peleando conmigo, poco a poco esto ha ido cambiando. Hoy por hoy, Carola dejó de ser secretaria y es Asistente Jurídico del Ministerio Público. Empezó a consentirse, a quererse y darse sus gustitos. Recientemente, decidió apostar por mí y mi línea de camisas. Hemos crecido de tal manera juntas que si ustedes me hubieran dicho que esta es la Carola de hace siete años, jamás lo hubiese creído.

Ustedes se preguntarán, pero ¿por qué Nicole nos comenzó hablando de milagros? La semana pasada, en medio de un pedido de camisas, la máquina se arruinó. Carola muy triste me comunicó la noticia. Pensando que hablaba con la antigua Carola le pregunté, “¿Entonces el sueño de las camisas aquí murió?” De inmediato replicó con un rotundo “¡No, mama! ¡Deme chance! ¡Vamos a resolver esto!” Con el amor que Dios nos tiene, la máquina encendió nuevamente para terminar el pedido. Durante el fin de semana la máquina finamente murió sin esperanza de encender. Carola, sabiéndome decir las cosas, no solo me dijo que se había arruinado la máquina si no que en el mismo mensaje, me propuso la solución.

La solución requería que ella sacara un préstamo. Su diligencia y presión para sacar adelante nuestro negocio me sorprendió de tal manera, que le dije que no sacara el préstamo, que yo iba a ver de donde conseguía ese dinero. Como siempre, Dios luciéndose, vio toda la disposición de nuestra parte y nos recompensó de TAL manera que ninguna tuvo que poner el dinero. Después de todo lo que Carola ha dado en la vida a sus hermanos, esta semana uno de ellos mandó la cantidad exacta de la máquina, sin saber por supuesto que se había arruinando o incluso que tenemos un proyecto de camisas.

Si ustedes no ven una serie de milagros en esta historia, no sé qué es lo que verán. He visto a esta mujer transformarse de alguien que no tenía muchas esperanzas en la vida a convertirse en una abogada exitosa, una comerciante estupenda y, sobre todo, alguien que no se da por vencido sin importar los golpes que le ha dado la vida. Carola es hoy un milagro andante, muestra de que Dios nunca nos abandona. Es una inspiración para todos los que tenemos la oportunidad y el privilegio de conocerla.

La vida nos puede dar muchos golpes. Esos golpes nos pueden amargar, desanimar y estancar, pero nunca derrotar. Podemos creer incluso que nada vale la pena. ¡Pero no es así! ¡Somos milagros andantes! Cuando creemos que todo en la vida es posible si solo ponemos un poquito de nuestra parte, las cosas suceden. No podemos dejar de vivir, dejar de ganar, dejar de triunfar, por una serie de golpes que se nos dan, por duros que sean. Debemos sabernos milagros. ¡Nuestra vida es un milagro! Milagros que inspiran y motivan a otros a seguir adelante.

Ver el crecimiento de esta mujer guerrera durante estos siete años y TODO lo que hemos vivido y TODO lo que hemos superado, me llena de felicidad y orgullo. Ver a las personas transformarse ante nuestros ojos siempre es hermoso. No me queda duda de que los milagros si existen. Ahora les pregunto: ¿Creen ustedes en los milagros? ¡SEAN EL MILAGRO!
¡Feliz Viernes! 😊

Nuestras camisa y sueños 🥰

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