La Curiosidad Mató al Gato

Yo soy una persona muy curiosa, aunque tengo claro que la curiosidad ha matado más corazones que a gatos, esta particularidad no se me quita. No les puedo ni contar los estrellones que me he pegado por curiosa. Cuando algo sucede, yo quiero saber el por qué de las cosas. Obviamente, solo de las cosas que me competen. Evito a toda costa quedarme con la duda en cualquier circunstancia.

Hace un par de meses, me encontré a un familiar a quien yo quiero mucho. Teníamos días de no coincidir, pero cuando nos vimos nos pegamos una platicada y una reída como que no hubiera pasado ni un día. Usualmente solo nos vemos en cuestiones familiares, que no son tan seguidas. Siempre he tenido un gran cariño por esta persona ya que en momentos difíciles estuvo a mi lado, me dio consejos y fue extremadamente cariñosa conmigo. Nuestra relación siempre había sido muy abierta y honesta. Meses después de ese agradable encuentro, volví a coincidir con ella en el mismo lugar, esta vez no hubo plática y aunque yo me alegré al verle, ella no quiso tener mucho contacto conmigo. Sentí que ella estaba fría, pero dije, “bueno, tal vez va a la carrera”. Sin embargo, yo me quedé con la duda. Me volví a encontrar a la persona y esta vez puse mucho más cuidado a nuestra interacción. Si la última vez se había mostrado distante y fría, esta vez fue mucho más. Fue tanto que me dispuse a enviarle un mensaje después de que la vi para preguntarle si ella estaba molesta conmigo. Cuando la persona vio mi mensaje, decidió no contestarlo. Para mi el silencio, también es una respuesta.

Aunque entendí la contestación, la duda persistió. Yo sé que no soy una santa ni mucho menos un angelito bajado del cielo, cometo errores y a lo grande, pero si tengo la capacidad de reconocerlos, pedir perdón y tratar de enmendar la situación. Sin embargo, esta persona no me dio la oportunidad de poder enmendar, si había una falta de mi parte. Ni si quiera de saberlo.

Llámenme loca, pero yo soy de la política de que si queremos que nos entiendan, debemos explicar; si tenemos alguna duda, preguntamos; si no nos gusta algo, lo decimos; si queremos algo, hay que pedirlo. La gente no tiene bola mágica, ni es adivina para saber qué es lo que nos pasa. Nadie sabe qué es lo que pasa por nuestra mente, es mejor expresarnos que solo estar esperando a que adivinen. Pero no todos pensamos como yo, no podemos obligar a nadie a que sea comunicativo ni mucho menos que desee limar las asperezas con nosotros. Así que aquí viene la reflexión: hay que soltar y entender que no le tenemos que caer bien a todo el mundo y que tampoco vamos a permanecer en la vida de las personas, aún siendo familia y que TODO eso está bien.

Creo que los seres humanos, yo la primera de la fila, nos desgastamos queriendo entender por qué hay personas que no nos quieren en su vida o por qué les caemos mal. Por qué de buenas a primeras, sin explicación alguna, las personas nos dejan de hablar y aunque esto suene odioso, la verdad es que no es obligación de nadie mantenernos en su vida. No le tenemos que caer bien a todo el mundo. Está bien no agradarle a todo el mundo, está bien que ciertas personas nos corten de su vida. Nada de esto nos debe atormentar. La vida para ambas personas seguirá y de mejor manera. Aunque no sepamos qué haya pasado, no revolvamos las cosas, porque quien te quiere en su vida, siempre dará la oportunidad y hará el esfuerzo de tenerte en la de ellos.

Así que si se encuentran “cortados” de ciertas personas, no se preocupen, está bien. Es imposible caerle bien a todo el mundo. También es imposible caerle mal a todo el mundo, pero lo que sí es posible es vivir sin recriminarnos el por qué. Todos los seres humanos somos diferentes y todos cambiamos y decidimos a quienes queremos en nuestra vida y a quienes no.

Por mucho que me ha costado entender la actitud de esa persona hacia mi, entiendo que no puedo hacer nada al respecto y que aunque haya un vínculo tan fuerte como la sangre, a veces ni eso es suficiente para quedarse en la vida de las personas, y eso está bien. Mi curiosidad no quedó satisfecha, pero entendí que no dependía de mi.

¡Feliz Viernes! 😊

Un comentario en “La Curiosidad Mató al Gato

  1. Jose Roberto Rodriguez p dijo:

    YO MI QUERIDA NICOLE HIJA DE DOS GRANDES AMIGOS QUE DEBERIAS DE ESTUDIAR PERIODISMO QUE SE COMPARTE CON LA ABOGACIA Y ESA CURIOSIDAD NO SOLO MATA GATOS SINO TAMBIEN A PERIODISTAS CUANDO SE VAN A LOS EXTREMOS Y CON SAÑA. ASI QUE TENES TU HABILIDAD PARA DECIRMLAS COSAA PORQUE EL PERIODISMO DE ESO SE TRATA DE NARRAR ACONTECIMIENTOS.

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