Autoreferenciación

He decidido escribir este Viernes de Nicole de una palabra muy filosófica que aprendí esta semana, por ende será un viernes filosófico (jaja). Autoreferenciación, según la filosofía, es la capacidad que tiene un ser humano de hablar de si mismo. Honestamente, no pensé que la autoreferenciación pudiera ser una herramienta tan efectiva para encontrar la felicidad.

Esta semana asistí a un retiro espiritual de tres días. Siempre que uno asiste a este tipo de eventos se siente libre, feliz, recargado, todos los sentimientos adecuados que a ustedes se les puedan ocurrir están ahí. Hubo uno de los días en que el monitor habló sobre los viajes al pasado. Habló de lo importante que era tener estos encuentros con ciertos episodios de nuestra vida y saber qué fue lo qué pasó que género una actitud o circunstancia que pudiera estar afectando nuestro presente. Cuando yo escuche esto de verdad, no me pareció. Muy honestamente les admito que yo no creo en ver al pasado. Soy del pensamiento que cuando el pasado llama a tu puerta, que no le abras, porque no tiene ABSOLUTAMENTE NADA NUEVO que contarte. Además, quien quiere vivir de glorias pasadas. Nuestras glorias se regeneran todos los días. Todos los días nos suceden nuevas y mejores cosas. ¿Para qué revolver el pasado? Mientras el monitor explicaba el tema de los viajes al pasado, todo lo que les acabo de decir, yo lo tenía en mi cabeza. Nada cambiaba mi parecer hasta que llegó a una parte que desbarató mis TAN BRILLANTES AFIRMACIONES. Él explicaba con mejores palabras, que tener un cambio en nuestra vida no comenzaba por una decisión ética, no, el cambio en nuestra vida entraba por un encuentro, por un acontecimiento o una persona. Al decir esto mis antenitas de vinilo se pararon. Y yo me dije, ¡”WOW! Es verdad”. Cuando yo escuche esto, mis afirmaciones acerca del pasado, no me parecían tan brillantes ya. Él explicaba que es en base a la “autoreferencia” que podemos encontrar cambios en nuestra vida y viajar al pasado nos ayuda a tener un conocimiento especial y esencial sobre nosotros mismos. Cuando nosotros emprendemos viajes al pasado buscando una luz con el discernimiento adecuado, podemos encontrar muchas soluciones para nuestro presente y para nuestro futuro. El monitor nos incitó a que en ese momento hiciéramos el ejercicio en cada una de las áreas de nuestra vida, que escudriñáramos nuestro pasado y viéramos cuáles habían sido nuestros cambios y en qué se habían basado. Si eran cambios positivos, si eran cambios por necesidad y más que nada si esos cambios nos acercaban a ser personas más llenas de amor, para nosotros mismos y con otros.

Yo salí absolutamente perpleja del lugar, tan absorta que ni tan si quiera hablé y para mí quedarme callada es un verdadero reto. Quería poder almacenar adecuadamente lo que había aprendido, así que empecé a sacar listas. Yo soy fanática de las listas. Retomé el ejercicio que había iniciado en el retiro y fui lentamente tomando mi viaje al pasado. Cuando finalicé, mi autoreferenciación era enorme, pero no miraba mi pasado con vergüenza, ni dolor, si no exactamente por lo que era, una REFERENCIA.

Llegué a la conclusión de que muchas veces nuestros huecos, vacíos y heridas las queremos hacer pasar por momentos difíciles, les tiramos una capa de concreto y ya estuvo, no las volvemos a ver. Solo hacemos como que no pasaron y ya están superadas, pero queramos o no, esas heridas, huecos o circunstancias que solo enterramos y no volvemos a ver nunca, forman parte de quién somos actualmente. Si nosotros queremos mejorar, cambiar, sanar o entender ciertas de nuestras actitudes, debemos tomar un viaje al pasado. Evaluarlo, entenderlo, saber verlo y saber reconocer qué fue lo que pasó y partir de esos hechos para crecer.

Desde el momento en el que nosotros reconocemos que tenemos situaciones o sentimientos de dolor, les estamos quitando poder. De nada sirve que solo las enterremos y les estemos echando oraciones y bloqueando, si no disponemos nuestro corazón. Porque si hacemos eso, ese pasado al que le tenemos tanto miedo se le van a caer las oraciones que solo fue un remedio temporal y van a explotar. Autoreferenciarse no es quedarse a vivir en pasado, es saber abrazarlo y crecer por encima de él, abriéndonos a la posibilidad del cambio, a la oportunidad de la plenitud.

No les puedo explicar cuánto me moría por que llegara el viernes y poderles compartir todo lo que esta semana aprendí. La autoreferencia me ayudó a entender que debemos amar cada parte de nuestra historia. Que debemos escudriñar nuestro corazón y nuestra vida para poder entendernos mejor. Aprendí que remirar el pasado no quiere decir que me voy a quedar a vivir ahí, pero que si puedo aprender de él y que puedo crecer a partir de él. Nos aprendemos a amar cuando nos conocemos y solo nos conocemos cuando aceptamos cada una de las áreas de nuestra historia. ¡Compren su ticket al viaje más extraordinario que son ustedes mismos!

¡Feliz Viernes! 😊

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