Yo siempre he pensado que un par de zapatos te puede cambiar la vida. A Cenicienta le dieron unas espectaculares zapatillas y se convirtió en princesa. Jorge de la Jungla consiguió unos Nikes y voló al Congo. Saliendo un poco del tema de las películas, la semana pasada me entrevisté con una persona a la cual, literalmente, un par de sandalias le cambió la vida.

¿Se imaginan ustedes ser súper profesionales con un negocio súper próspero y tener el valor de dejarlo porque realmente se dan cuenta que no es lo que los hace felices? ¿Se imaginan dejar todo por la idea de que viste un par de sandalias y se te ocurrió que las podías hacer para vos y tal vez, venderlas a tus amigas?

La semana pasada me entrevisté con una persona que dejó sus miedos atrás e hizo exactamente lo que les describí: dejar todo lo seguro, por seguir su corazón y crear arte.

Hoy en día es lo más normal del mundo acceder a productos por medio de las redes sociales. Todos vemos cosas hermosas las cuales queremos tener. Hace un tiempo comencé a seguir una pagina que me llamó la atención por su nombre, “Arte Corazón”. Dentro de la misma encontré productos hermosos hechos a mano, muy distintos a cualquier cosa que yo hubiera visto. Era un producto alegre, colorido y tal como el nombre lo describía se sentía la vibra de puro arte y corazón en cada producto. Habían ahí sandalias, bolsos, sombreros, aretes, pero todos eran diferentes y peculiares. Me hice gran fan de la página. Comentaba constantemente y virtualmente me fui haciendo cercana a la artista responsable de estos productos tan bellos. Cabe mencionar que nunca había visto ni una foto de esta mujer y no tenía idea cómo era ni sabia su nombre.

A principios de este año concretamos, vía Instagram, reunirnos finalmente para conocernos y tal vez hacer una alianza Arte Corazón/El Viernes de Nicole. Siempre estábamos complicadas, nunca logramos reunirnos, hasta que la semana pasada por fin llegó el día. Les soy muy honesta, yo llegue al café pensando que yo iba a poner mi blog a su disposición, a ayudarla a ella, nunca esperé que la beneficiada de esta reunión tan espectacular fuera yo. Cuando les digo que nunca había visto una foto de ella, no les estoy mintiendo. Ella entró al café y de inmediato supe que era ella. Su rostro estaba lleno de jovialidad y de paz.

Ella me comenzó a contar cómo había sido su proceso y su evolución como artista. De verdad, mis oídos no daban crédito a lo que escuchaba. Pasó de ser una mujer con miles de negocios, a madre dedicada al 100% y ahora hacer lo que a ella realmente le apasiona. Le pregunté que por qué se había demorado tanto en comenzar si ella poseía este arte tan espectacular. Me contestó “Nicole muchas veces todo el mundo ve nuestro arte. Nos dicen que nos arriesguemos, que lo demos todo, pero las únicas personas que tenemos que estar seguras de esto somos nosotros. Claro que siempre va a dar miedo, pero cuando nosotros decidimos arriesgarnos y estar seguros NOSOTROS, no el resto, es ahí cuando tomamos la decisión”.

Cuando ella me dijo esto a mi se me erizó hasta el último pelito del cuerpo. Yo le dije que yo estaba pasando por una serie de dudas en varios aspectos de mi vida. Sin ninguna vergüenza, siendo la primera vez que la conocía, se los comenté TODOS. No saben ustedes la cátedra de vida que yo recibí ese día. Entendí a través de ella que solo yo soy capaz de dar el paso hacia lo que quiero, sin importar cuanta gente me quiera impulsar. Depende de mi estar consciente de que en el momento en que yo tenga la plena convicción de que puedo dar el paso hacia lo desconocido, voy a poder hacer lo que quiero y ser plenamente feliz.

Ella me explicó a través de sus productos, que son una explosión de colores, que son ella, que representan alegría, felicidad, libertad, que se arriesga a diario en hacerlos, sin saber si van a gustar o no, pero que es lo que ella a diario siente. Que a través de su arte ella transmite su forma de ver la vida, de pensar, de sentir, de sus experiencias propias, cosa que jamás hubiera podido hacer si no se hubiera atrevido a dejar todo atrás y crear ese primer par de sandalias que le cambió la vida.

La plática con esta increíble artista me dejó muchas lecciones, me llenó de esperanza. Sin embargo, no voy a olvidar nunca que no hay edad, ni momento perfecto, para cambiar de vida. Cuando nosotros estemos listos para arriesgarnos y lanzarnos a la felicidad, aun con miedo, lo haremos. Todos los miedos se vencen y se rompen. No hay mejor cosa que vivir una vida a colores, siendo exactamente quienes somos. Nunca es tarde para comenzar a ser feliz.

Ese día me regalaron unas espectaculares sandalias y entendí que con ellas daría el primer paso para romper mis miedos y caminar segura hacia la vida que quiero.

¡Feliz Viernes! 😊

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