Si sientes un vacío, ¡Come!

Cada vez que yo oigo a personas decir que sienten un vacío en el alma, les digo “coman, que es hambre”. La gente puede verme con cara de que me quiere matar o se echan a reír, de igual manera es una forma de alivianar el ambiente.

Creo que todos en la vida hemos sentido vacíos existenciales, vacíos en el alma. Puede ser por alguien que perdimos, alguien que nos dejó, una circunstancia insatisfactoria en la vida laboral, vida personal, vida espiritual. Tantas cosas que nos pasan a diario. Y creámoslo o no, todo lo que pasa a nuestro alrededor nos afecta, aunque en el instante no nos demos cuenta.

Pero esto de los vacíos es un sentimiento difícil de explicar. Porque podemos tenerlo TODO y aún así decir que tenemos un hueco interior.

Esta semana conversaba con alguien que vino a mi contándome que tenía un enorme vacío. Que no sabía qué le pasaba, que lo tenía todo y que su vida era perfecta en papel, pero que ella no la sentía así. Me preguntó si yo alguna vez me había sentido así. Un poco avergonzada, le contesté que si, que hace mucho tiempo yo me había sentido sola, estando llena de gente, amargada, teniéndolo todo y literalmente llenando mis “vacíos” con comida y cosas en mi closet que no necesitaba. Nunca tenía ganas de nada y como alguien alguna vez me describió, yo solo era un “ente”. A medida que yo le iba describiendo a la persona lo que yo solía sentir, ella no me lo creía. Me dijo, “Nicole, pero vos lo tenes todo” a lo que yo respondí, “Vos también”.

La plática siguió por un tiempo. La persona se encontraba desconcertada con mi descripción. Hasta que llegamos a la pregunta de qué fue lo que cambió en mi para ser ésta brillante personita que soy ahora (jaja). Le dije que hay días en los que a veces siento que voy a pensar tonteras y antes de que se me ocurran pongo un alto y comienzo a ser productiva, dejándo de creerme directora de Hollywood, montándome películas en la cabeza que solo existen para mi. Sin embargo, le dije, mi cambio más fundamental se lo debo al orden.

Aunque no me lo crean, yo soy de las personas que cree que hay días que todo está desordenado: el pelo, la cama, las palabras, el corazón, la vida… y a mi me parece súper bien. Después de haber confesado este lado poético de mi vida, si puedo decirles aunque eso me parece bello y romántico, el orden fue lo que dio sentido a mi vida. Fue poner cada cosa en su lugar. Darle valor a lo que realmente importaba y realmente darme valor a mi misma. Dejé de pensar que debía ser importante para llenar el alma. Que tenía que maquillar mi vida para alcanzar mi minuto de fama. Dejé de sentir que de la manera en que otros me hablaban era la manera en la que me tenía que sentir. Dejé de pensar tonteras y comencé a escoger mis pensamientos.

Empecé a apreciar las pequeñas cosas, que resultaron ser las más grandes, como por ejemplo, despertarme con vida, tener salud, un hogar y una familia. Apreciar cada una de las cosas que las personas que me aman hacen por mi, por pequeñas que sean y agradecerlas profundamente, aunque a veces no lo demuestre.

Le dije a la persona que nuestra vida tiene un sentido y propósito y aunque hay momentos en el que no lo entendamos, está ahí, en las pequeñas cosas, esperando a ser descubierto. Le leí algo que siempre me alegra el día y conservo conmigo siempre:

“La vida es simple, no la compliques… si no has encontrado a la persona indicada pues diviértete con la equivocada, si un día la vida te da la espalda, tócale las nalgas, si alguien algún día cuestiona tu forma de vivir, no prestes atención y sigue disfrutando de lo que los días te ofrecen; para lograr un objetivo es necesario soñar… Así que no pierdas tiempo, si un día la persona que amas te es infiel y estás pensando en tirarte de una ventana, recuerda que lo que te pusieron fueron cuernos, no alas… y la vida sigue. Y si algún día sientes un gran vacío, pues come porque eso es hambre. Vive la vida que es un festival de locos. Haz el bien y no mires a quien. Total nos pasamos la vida esperando a que algo pase y lo que se pasa es la vida.”

La persona sonrió y me agradeció por mis palabras y por haber compartido mi experiencia con ella. Hace unos días recibí un mensaje diciéndome que su felicidad está en las pequeñas cosas y que se le pasaba la vida esperando las grandes.

No dejes que tu vida te pase, vívela ahora. Y si sientes un vacío, come porque eso es hambre.

¡Feliz Viernes! 😊

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