Para atrás ni para agarrar impulso

La vida nos sorprende SIEMPRE. A veces podemos ver con facilidad las maravillosas sorpresas que la vida nos presenta. En otras ocasiones, sin importar cuanto la sorpresa toque a nuestra puerta, no abriremos. Sin embargo, la vida SIEMPRE nos da.

Una de mis frases favoritas me la enseño mi Tita hace muchísimos años. Ella siempre me decía, “al que Dios le ha de dar, por la puerta le ha de entrar”. De verdad, no les miento, esa frase marca mi vida, siendo algo que me repito constantemente. Y es que es cierto, todo lo que está dispuesto y hecho para vos te encuentra, así estés echada en una hamaca en el fin del mundo.

Ahora el asunto está en nuestra disposición. A veces por más que las cosas maravillosas salgan a nuestro encuentro, nosotros simplemente no estamos listos para recibirlas. Es algo extremadamente curioso. Nosotros rezamos, hacemos la novena y pedimos por algo y nos llega; pero, ¿qué pasa cuando al fin llega? No nos parece. No nos gusta. No estamos listos. Bloqueamos lo que se nos envía y nos predisponemos a todo. Le encontramos un “ay no, pero y si no sale bien”. Cuando no estamos listos lo que nos sobran son excusas.

En el transcurso de las últimas dos semanas varias personas con diferentes palabras me han logrado expresar esto. A principios de la semana, un excelente amigo, contándole una experiencia de vida me dijo, “mire Nicole Alejandra, deje la tontera y que no se le mame el tornillo derecho porque cuando eso pasa se le cae el izquierdo y pues ahí no hay para donde. Deje que todo fluya”.

Obviamente esto causó muchísimas risas en mi, pero no puedo dejar de desconocer que mi amigo tiene toda la razón del mundo. Yo soy la primera que ofrezco ayuno, hago novena, rosario y todo; pero cuando la vida me da cosas maravillosas, pues que creen me echo a correr. No es que literal me echo a correr, pero si me pongo toda nerviosa y empiezo a ver miles de posibilidades que no son ni si quiera una opción más que en mi cabeza. Encuentro miles de peros y quedo “es que nada que ver”.

Pero me di cuenta que no eran las cosas, las situaciones, ni las personas, ¡¡Era yo!! Mi actitud, mi embrecamiento. Yo no estaba lista, mi disposición.

Ante estas actitudes, nunca falta alguien especial que te de un consejo sabio y te llene de valentía. En mi caso fue mi Yaya, que ha sido la persona que me ha criado por estos “ticinco” años, diciéndome hace algunos días “Gordita, para atrás ni para agarrar impulso”.

Cuando ya estás listo y preparado para recibir todas las cosas buenas que la vida tiene para darte, siempre surgirán dudas, miedos e inquietudes, pero lo importante es tener esa seguridad en el corazón y en el alma que la vida nos está dando todo lo bueno que hay porque simplemente nos lo merecemos. No es que antes no, pero no estábamos tan listos ni dispuestos para apreciar lo increíble que se nos podría estar regalando. Embrecarnos nunca funcionará y ver para atrás solo nos puede convertir en estatua de sal.

Démonos la oportunidad de recibir. Está bien recibir cosas maravillosas. Somos buenas personas y la ley de la reciprocidad es tan perfecta que no demorará. Tener un corazón y una mente dispuesta siempre nos llevará a grandes lugares. Llevando en la mente nunca mirar hacia atrás y en el corazón creyendo que lo mejor está por venir. Cuando uno es todo terreno lo que le sobra son caminos.

¡Feliz Viernes! 😊

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