Padres, Hijos, Escuela: ¿quien tiene la culpa?

Hace unas semanas, circuló muy públicamente una imagen de un menor con una pistolita de juguete. En la imagen se veía muy claramente que la pistola era plástica, que el niño no se estaba apuntando, ni a él mismo ni a nadie y no era nada por lo cual escandalizarse. Recordando que en nuestra idiosincrasia y cultura las pistolas forman parte de nuestros primeros juguetes. Que vemos las pistolas de juguete como aquel instrumento con el cual vamos a combatir el mal. Convirtiéndonos nosotros en los héroes de nuestras fantasías.

Como TODO en nuestro medio, se sacó de proporción. El niño inocentemente, después de mostrar la imagen a una niña, se la mandó por correo, a causa de la misma insistencia de la niña. Creo que todos tenemos derecho a gozar de esos 5 minutos de fama de ser conocido como el “chico malo” después de ser tímido toda la vida.

Las cosas verdaderamente se agravaron cuando los padres de familia se dieron cuenta. Fue un verdadero caos. Acusaron al niño de cualquier cantidad de cosas y oprobios, exigiendo que se le sacara de la escuela, insinuando que el niño podría atacar al resto de la escuela en algún momento. Crearon un ambiente hostil para el menor. Considerándome fiel protectora de los derechos de los niños, me enervó la vida saber que, a causa de un montón de adultos revoltosos, sin aparentemente NADA que hacer, quisieran sacar a un niño de la escuela por considerarlo una “AMENAZA”.

Es mi parecer, que el acoso escolar o el bullying siempre ha existido. Siempre ha habido un fuertón y grandulón que quiera aplastar al otro, y eso no solo pasa en la escuela, sino también pasa a diario en la vida. Todos los días nos encontramos con gente que nos quiere apachurrar.

Yo recuerdo, con mucha vergüenza, el haber ejercido bullying sobre ciertos compañeros o ser la fresona odiosa, como he contado en mis entradas anteriores. Sin embargo, todo problema, todo conflicto, todo daño que causáramos o nos causaran, se arreglaba ahí, en ese momento. No trascendía. No era el tema más conversado en TODAS las escuelas. Les podría mencionar miles de historias de compañeros que no tuvieron la mejor de las experiencias en la escuela, pero todo se resolvía. A nadie le restringían el derecho a la educación. A nadie se le juzgaba por una “falta de juicio” o por actuar inocentemente. No se perdía la objetividad por un error de fácil corrección, jamás se iba a volver un tema para toda la escuela o sociedad.

Les puedo decir que mis papas NUNCA fueron a la escuela por un problema. Nunca llevaron ni al Ministerio Público ni a los derechos humanos, a nadie, porque simplemente todo se arreglaba ahí. Porque era MI responsabilidad, arreglarlo. Te podías dar en la madre con alguien, y la escuela te castigaba y tus papas no brincaban, te ibas a tu casa y al día siguiente era un nuevo día, en el cual se presentaban miles de oportunidades para ser mejor.

Si, yo entiendo, los tiempos han cambiado. No podemos decir que hoy en día tenemos los problemas de hace 11 años. Yo entiendo que no es así. Sin embargo, los valores y las virtudes que estamos dejando en las nuevas generaciones dista mucho, a mi criterio, de lo que eran antes. En lugar de enseñarles a tener confianza, a creer en la bondad de las personas, a recordarles que debemos ayudar a nuestro prójimo, estamos criando niños que debido a lo que han visto, le dan poder al sensacionalismo, al drama, al miedo. Les inculcamos hoy a nuestros hijos que todo se resuelve haciendo escándalo, intimidando y marginando.

Entonces, yo les pregunto, ¿En quién recae realmente la culpa o la responsabilidad de crear este ambiente hostil?

Para mí, la repuesta es fácil. Los niños son el reflejo de lo que ven. No podemos venir y querer echar culpa a una escuela que su único propósito es brindar el servicio de educación. El deber de enseñar valores, afectos y virtudes corresponde al hogar. Corresponde a los padres enseñarles a sus hijos a tratar bien a sus mayores y semejantes. Corresponde al hogar enseñar el valor de cada una de las oportunidades que le brinda la vida.

Hoy en día, tristemente, le damos valor a la intimidación, al miedo, al sensacionalismo y a exigir cosas que no nos competen. Eso es lo que estamos enseñando. Eso es lo que los pequeños llevan a la escuela. Es exactamente, ésta la razón de la discriminación y el “bullying” en las escuelas. Le quitamos facultades al docente, que al momento de ingresar les damos, solo porque se nos exige de una manera distinta.

Todo lo sacamos de proporción. Todo lo queremos arreglar con base en intimidación y eso es lo que estamos formando: hombres y mujeres que van a actuar con base en intimidación y acoso. Hombres y mujeres que van a ver de manera distinta a las personas que los rodeen.

Si usted quiere eliminar el bullying, vea su reflejo. Vea cómo actúa. Vea lo que les enseña a sus hijos. Sea consciente que hay cosas que se corrigen de manera silenciosa. Que se debe prestar atención al medio en que crían estos niños y sabiendo que el escándalo y el drama NUNCA son la solución. Claro, proteja a su hijo de cualquier mal, pero fíjese si el mal no es usted. Corrija sus actitudes para que ese individuo y ser que está formando florezca de la manera más espectacular.

A mí me ha dado mucho pesar la situación de este niño que ha sido tímido desde primer grado. Que, por un pequeño error de juicio, por esos cinco fugaces minutitos de fama, haya sido juzgado y condenado. Más que pesar, me ha dado rabia que adultos, adultos provenientes de las esferas más altas de la sociedad, segreguen y marginen a un niño. Haciéndole daño a sus propios hijos al montar “peliculitas”, llenándolos de dudas y temores.

Definición de un hijo: Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo en cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Si. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo de perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo… El más Preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros solo mientras no puedan valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.

-José Saramago

Entiendo que El Viernes de Nicole no se trate de expresar rabias, porque se trata poder canalizar los conflictos de la vida e implementarlos de manera positiva. Así que padre, madre de familia, adulto, si usted lee este post hoy, sea consiente del reflejo que les da a sus hijos. Llénelos de amor, dulzura, entendimiento, tolerancia, discernimiento, paciencia. Enséñeles a los menores que la vida puede llevarse sin dramas ni shows. Enséñele que usted es feliz y por ende ellos serán felices.

¡Feliz Viernes! 😊

Un comentario en “Padres, Hijos, Escuela: ¿quien tiene la culpa?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s