ESTAR VIVA NO DEBERÍA DE SER UN LOGRO

El femicidio está regulado en Honduras desde 1990. Incurren en el delito de femicidio, el o los hombres que dan muerte a una mujer por razones de género, con odio y desprecio por su condición de mujer.

Hace algún tiempo, yo no creía en la distinción de los femicidios. Siempre pensé que nadie debe valer más o menos por su género, una muerte es una muerte, una vida es una vida. Sin embargo, a través de los años he ido empapándome de estos actos violentos y me he dado cuenta de la necesidad de su distinción.

En los últimos meses he podido observar, a través de los titulares de los medios de comunicación, tanto escritos como digitales, el incremento en Honduras de los femicidios. Les sorprenderá saber que, si bien es cierto, la tasa de homicidios ha bajado sustancialmente en los últimos años y los femicidios han incrementado, convirtiéndose así en una epidemia. Para que tengan una idea del incremento del cual les hablo, en un periodo de 30 días se ingresaron más de 52 mujeres a las morgues de San Pedro Sula y Tegucigalpa, por muertes violentas.

En Honduras cada 15 horas una mujer pierde la vida en una situación de violencia, no importando ya el lugar, llámese hogar, vía pública, transporte, pulperías e incluso frente a sus propios hijos.

Yo me pregunto, ¿a qué se debe el incremento en las muertes de mujeres? ¿Cuál es odio? ¿Por qué ese tipo de muerte? ¿Qué ha detonado en la sociedad este odio y agresión hacia las mujeres?

Leyendo un poco acerca de los femicidios, llegué a ver que todos los sociólogos y psicólogos atribuyen uno de los factores a la incidencia de las fuentes de culturización. ¿Qué son las fuentes de culturización? Pueden ser música, programas de televisión, redes sociales, etc. Todo aquello que cause un cambio e influye en la manera de pensar de una generación.

Hoy en día, tanto los programas de televisión como las letras de las canciones, nos venden una figura muy desatinada de la mujer. Se vende la mujer como un mero objeto, sin voluntad, con pertenecía, y cero dignidad.

Escuchamos música en donde la denigración de la mujer llega a lo peor. Donde letras como “Afaitate la tota porque hoy te lo voa’meter; Te compré el traje de Versace que valía mil tres; unos panties Victoria’s Secret, bebé en qué país tú quieres amanecer?”, son los himnos en las fiestas juveniles.

Inculcamos y vemos como normal y pasajero aquellos insultos, sin saber que en el subconsciente de las mentes está causando un efecto.

El machismo y odio ha llegado a tanto, que los hombres alegan que es porque las mujeres los provocan. Se pronuncian frases como, “Si no quisieran que la violaran no se pondría esa faldita.” “¿Para que anda provocando?”

Y lo verdaderamente triste es que los ídolos juveniles alegan que “Las únicas responsables de que no haya un cambio son las propias mujeres. No podemos dejar a los hombres el empoderamiento de las mujeres. Depende de ellas que demuestren de qué están hechas.”

Vivimos en una sociedad que por el simple hecho de ser mujeres somos condenadas. En una sociedad donde no importa si somos adultas, niñas, jóvenes, profesional o iletrada, ninguna se escapa del espiral de la violencia.

Hablamos que la mujer debe de tener una cultura de sensibilización y conocimiento de sus derechos para acabar así con el círculo de violencia, pero, ¿y qué hay de los hombres? ¿No deben ellos respetar la individualidad, el derecho ajeno? ¿Adónde está la sensibilización recíproca del género masculino? ¿Por qué es deber meramente de la mujer protegerse a toda costa de cualquier circunstancia sin poder ser libre y vivir sin miedos?

Creo que como todo en la vida, tenemos la posibilidad de luchar y ganar. Creo que si concientizamos y educamos a los niños y niñas de que todas las personas merecen igual valor y dignidad y que no son objetos, sino personas, podemos cambiar tan sombríos datos.

Creo que la lucha por el empoderamiento y dignificación de la mujer tiene que ser tanto de hombres como de mujeres. Una amenaza contra la mujer es una amenaza a nuestras hijas, esposas, hermanas, tías, sobrinas y amigas, y esto simboliza una amenaza para todos. Luchar por la mujer es luchar por una mejor humanidad y eso debería ser importante para todos.

Luchar por que los contenidos en las fuentes de culturización resalten otras cualidades de la mujer y no su mera sexualidad, marcará una gran diferencia.

Que las mujeres permanezcamos vivas no debería de ser un logro, sino una norma. De camino a casa no nos queremos sentir valientes, nos queremos sentir libres.

¡Feliz Viernes! 😊

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