Efesios 4:29

¿Cuánto nos afectan los comentarios ajenos? Los comentarios negativos de gente que a veces ni conocemos, ¿cómo los hacen sentir? A mí, cuando escucho este tipo de comentarios, me dan ganas de gritarle a la gente mil cosas que no son las más bonitas, pero me acuerdo que soy la escritora de El Viernes de Nicole, y se me pasa.

Creo que en general todos hemos recibido nuestra porción de críticas negativas y malos comentarios. Salvador Dali dijo: “Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas van muy bien.”

No todos tenemos el espíritu de Dalí y no todos tenemos la fortaleza de escuchar malos comentarios o comentarios hirientes sobre nosotros mismos sin que nos afecten y causen algún tipo de reacción en nosotros.

La semana pasada a mí me sucedió algo parecido y es algo que he cargado durante toda la semana, pensando: “¡¡¿Qué habrá llevado a esta persona a decir eso?!!”

Nos encontrábamos en mi casa, reunidos en familia, cuando de pronto surgió el tema del cuento que yo escribí. Para serles honesta yo me siento muy orgullosa de mi cuento y de mi personaje principal, aunque entiendo que no todo el mundo debe estar de acuerdo. Mientras estábamos en una discusión “amigable” del cuento se me preguntó: “¿Quién te está patrocinando?” Yo conteste: “Pamela Blanco de Vaquero” (mi mamá).

La persona que me pregunto acerca de mi cuento se veía interesada en patrocinarlo y se veía genuinamente interesada en él. No sé si lo han sentido, pero ese interés maravilloso cuando a la gente le importa algo que vos creaste es bello, es sentirte como pavo real en todo su esplendor.

Sin embargo, ese breve y profundo momento de pavo real fue interrumpido por un diminuto, pero letal comentario. Alguien más intervino y dijo: “Mejor léalo porque no sabe a lo que se está metiendo.”

Es aquí donde comienza mi corazón, mis ácidos gástricos y todo mi orgullo a querer salir. Creo que, al contenerme, hasta los ojos se me humedecieron porque si parpadeaba salía todo lo que tenía que decirle a esta persona acerca de por qué estaba tratando de arruinarme esta oportunidad. Recordando que soy la escritora de El Viernes de Nicole y que debo seguir lo que escribo, comencé a utilizar los 36 músculos que ocupamos para las expresiones faciales y honestamente, creo que sonreí con todos ellos, no sé si lo que salió fue sonrisa, pero algo muy cercano.

No les puedo decir qué conteste, o sea, estaba tan perpleja que no podía creer que una persona tan cercana a mí, una persona a quien yo quiero tanto, pudiera decir eso. Porque para mí, sin importar qué hagamos, ni cómo lo hagamos, debemos apoyar y respetar los sueños y decisiones de los que amamos. De verdad me sentí como los pingüinos de Madagascar “sonriendo y saludando.”

Logré reunir valor suficiente para decirle a la persona que me ofreció su patrocinio: “Si, mejor léalo primero” con una enorme sonrisa en mi rostro.

Los comentarios negativos en su esencia no nos gustan. Nos incomodan y nos perturban, pero nos hacen crecer. Nos duelen y nos sentimos traicionados, pero nos hacen madurar. Los comentarios negativos son eso, comentarios que, duelen, molestan y hieren, pero solo son comentarios. Lo que debemos hacer nosotros es tener una coraza suficientemente fuerte para entenderlo.

Esta coraza solo se consigue con experiencia, y esa experiencia solo se recibe arriesgándonos a hacer cosas que a otros no les gusten tanto, pero a nosotros sí. Nadie va a cuartar nuestros sueños si nosotros no los dejamos. No importa cuantos comentarios negativos recibamos, si tenemos confianza en nuestros sueños y proyectos, saldrán avante.

El verdadero secreto de la vida está en poderle sacarle lo positivo a lo negativo. Aprendemos que quien nos enoja nos gobierna, y qué terrible vivir gobernado por cientos de personas que no somos nosotros mismos.

Debemos aprender a soltar y a construir algo bueno de lo negativo que el mundo nos pueda lanzar. Claro que nos dolerá, pero nos hará más fuertes y podremos salir triunfantes de cada situación.

Les digo con todo el corazón, el comentario de la persona me sorprendió y dolió mucho, pero la vida no tardó en compensarme ya que el martes una tía me escribió: “tus triunfos son mi orgullo.” Mi cuento sigue viento en popa sin importar el comentario lanzado, y el dolor y amargura que había sentido, se vio olvidado por este tan hermoso comentario.

Apliquemos la táctica a todo lo que nos rodea y saquemos cosas positivas de lo negativo que nos rodea.

¡Feliz Viernes! 😊

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