¡Avemaría!


Recientemente, en mi casa hemos decidido implementar la tendencia de probar los restaurantes nuevos en la ciudad. Todos los viernes o sábados por la noche nos disponemos a buscar algún lugar al que nunca hayamos ido y darle una oportunidad a las personas que exponen sus artes culinarias y lo arriesgan todo. La encargada, por supuesto, de encontrar estos nuevos “lugarcitos” soy yo. Por medio de alguna red social los sigo e informo al líder de la manada, mi papá, cuáles son nuestras opciones. Mis hermanos, por lo general, no son muy fanáticos de nuestras expediciones semanales, ya que son varios lugares los que visitamos. 
El domingo pasado mis hermanos se encontraban fuera de la ciudad, así que decidimos aventurarnos por un lugar que me llamó muchísimo la atención. Nunca había escuchado de él y era aparentemente algo nuevo. Avemaría es su nombre. Llegamos con mis papás y mi papá dijo que el restaurante pertenecía al chef Hernando Moreno. Me avergüenza decir que nunca había escuchado de él y que no sabía su trayectoria. 
Al entrar al lugar, nos pareció muy extraño. Era como un salón de conferencias con salones donde habían varias personas cocinando. De inmediato un mesero nos atendió. Buscábamos desayunos y el mesero nos dijo que no ofrecían lo que nosotros solicitábamos . Una muchacha muy simpática se acercó y le pregunto a mi papá qué era lo que deseaba, y él le explicó sus antojos. La muchacha dijo que sin problema se lo prepararían. Mientras disfrutábamos de la deliciosa comida, hablábamos de lo extraño que nos parecía el lugar y que no entendíamos muy bien su distribución y, repentinamente, el chef Moreno entró. Mi papá lo conocía desde hace muchísimo tiempo y él se acercó muy jovialmente exclamando: “¡Avemaría! Qué sorpresa encontrarlo aquí.” 
El chef muy simpáticamente nos comenzó a preguntar cómo habíamos sentido la comida y a explicar que ese era el primer restaurante experimental del país. Todo el personal que trabajaba ahí son alumnos de la carrera de cocina. Nos dio un recorrido por las instalaciones explicándonos que cada una de las que nosotros pensábamos eran oficinas, eran aulas donde se elaboraban diferentes tipos de alimentos. En cada una de ellas había personas trabajando afanadamente. Fue tan lindo ver a gente de todas las edades, mujeres y hombres, un domingo por la mañana, trabajando por un sueño. El chef Moreno nos siguió dando el tour por las instalaciones, llevándonos hasta afuera donde guarda el tesoro más grande: un mural pintado de siembros de hierbas aromáticas que dan a la vía pública. Haciendo que el barrio en donde está ubicado, se vea más atractivo. 
El Chef Moreno habló de cómo las personas arreglan su apariencia física para sentirse mejor. Se agrandan los pechos, las pompis, los labios, pero nunca piensan en cultivar y arreglar su alma, su corazón.
Avemaría está situado justo en el centro de San Pedro Sula, en el Barrio Guamilito. Muchos saben que la mayor atracción del mismo es el mercado que porta su nombre. Aparte de eso, nunca vamos al Barrio Guamilito. Los restaurantes se sitúan más arriba, así como los comercios y lugares recreativos que posee la ciudad. El Chef dijo que actualmente se encontraba trabajando en un proyecto llamado la Zona G: Gastronomía, Gourmet, Guamilito. Ya que si todos trabajábamos en reconstruirnos físicamente, se podía reconstruir y sanar el corazón de San Pedro Sula, volviéndolo de sus mejores zonas nuevamente. 


Las palabras del Chef me conmovieron e inmediatamente no pensé en nada más que en dedicar mi Viernes de Nicole a su gran labor. De distinta manera, el tan aclamado chef y yo compartimos el mismo concepto: sanar y transformar. Él utiliza su delicioso y espectacular arte para llegar a todas las personas, enseñándoles que sus sueños pueden convertirse en realidad. Que se puede transformar algo abandonado y descuidado en algo magnífico. Que con lucha y esmero podemos lograr la más difícil de las transformaciones. Que persistir y persistir, sin darse por vencido, sin importar cuantas veces se caiga, es lo importante. 
Estando en “Avemaría”, me sentía en un Viernes de Nicole palpable. Eran más que palabras, era un sueño hecho realidad. Trabajar por las cosas buenas, esperando que la gente cambie su mentalidad y viendo siempre lo mejor en cada una de las circunstancias en las que vivimos debería de ser nuestro mantra. Confiar en nosotros mismos siempre es duro, pero si lo hacemos jamás nos arrepentiremos. Trabajar porque el mundo que nos rodea sea un lugar mejor, no tiene nada de utópico, debería de ser una realidad que todos deberíamos vivir. 
Estoy segura que la Zona G será un rotundo éxito y pronto veremos florecer de nuevo nuestro antiguo Guamilito. Volveré pronto a “Avemaría” a probar más de sus exquisitas delicias y a llenar mi corazón de buenas vibras. 

Los invito que visiten este hermoso lugar que está impregnado de sueños y esperanza e irradia amor.


Cocinar con amor te alimenta el alma. 
¡Feliz Viernes! 😊

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